El 10 01 de septiembre de 2026 a las 12:45

El celular, una batalla diaria en casa: "La clave no está en el cuánto, sino en el cómo"

El psicólogo Matías Arroz explicó en Alta Mañana cómo el uso excesivo de dispositivos puede afectar la atención, la memoria y la convivencia familiar, y advirtió sobre los conflictos que puede generar una restricción brusca.

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El celular, la tablet, las consolas y otros dispositivos digitales se convirtieron en parte de la vida cotidiana de niños y adultos, pero su uso también puede generar conflictos dentro de las familias. En Alta Mañana, el psicólogo Matías Arroz analizó la problemática y puso el foco en la necesidad de establecer límites desde los primeros años.

Arroz señaló que los adultos también tienen dificultades para desprenderse de sus teléfonos, algo que puede complicar la tarea de establecer reglas para los chicos. “Es muy difícil a veces ponerles límites a ellos cuando nosotros no nos desprendemos del teléfono”, sostuvo durante la entrevista.

El profesional afirmó que existen estudios que vinculan el uso de dispositivos con dificultades en distintas áreas del desarrollo infantil. “Ya hay bastantes estudios a lo largo del mundo que indican el retraso que genera en cuanto al desarrollo cognitivo, las dificultades que genera en cuanto a la memoria a corto plazo, a mediano plazo, en la atención”, explicó. También señaló que el scrolleo y la multitarea pueden dificultar que los chicos mantengan el foco de atención.

Uno de los puntos centrales de la entrevista fue la diferencia entre restringir y regular. Para Arroz, el objetivo no debería estar únicamente en contabilizar las horas frente a una pantalla. “La clave no está en el cuánto, sino en el cómo”, afirmó. En ese sentido, planteó que los padres deben generar hábitos familiares que reduzcan el uso de dispositivos, como evitar los teléfonos durante las comidas y promover actividades al aire libre, deportivas o recreativas.

El psicólogo también advirtió que retirar un dispositivo de manera repentina puede desencadenar reacciones intensas en algunos chicos. “Hay chicos que lloran desconsoladamente, que gritan, que tienen ataques de ira, que llegan a romper cosas”, describió al referirse a casos en los que se quita el teléfono durante varias horas. Por eso, recomendó que la reducción del uso sea progresiva y acompañada por actividades alternativas.

Durante la charla también se abordó la importancia de no utilizar las pantallas como una respuesta automática frente al aburrimiento. Arroz sostuvo que el aburrimiento también puede cumplir una función en el desarrollo de los chicos, ya que puede estimular la imaginación y la creatividad.

Hacia el final de la entrevista, el psicólogo mencionó una estrategia conocida como regla del 3-6-9, que plantea diferentes niveles de exposición según la edad: evitar pantallas hasta los 3 años, limitar los videojuegos entre los 6 y los 9 y restringir el acceso a internet entre los 9 y los 12. El objetivo, explicó, es generar hábitos desde temprano para que el vínculo con la tecnología sea más sencillo de regular durante la adolescencia.