De Salta a los Alpes: una odontóloga de 58 años completó 108 kilómetros en una carrera extrema
Myriam Graciela Hollola atravesó Italia, Suiza y Francia durante casi 28 horas, soportó lluvia, frío, barro y cambios en el circuito, y terminó 22° entre las corredoras de su categoría.
Myriam Graciela Hollola tiene 58 años, es odontóloga salteña y acaba de completar uno de los desafíos más exigentes de su trayectoria deportiva: una carrera de montaña de más de 100 kilómetros que atravesó los Alpes entre Italia, Suiza y Francia. La competencia se extendió durante casi 28 horas y estuvo marcada por condiciones climáticas adversas y modificaciones en el recorrido.
La magnitud del desafío quedó clara incluso antes de la largada. Al llegar a Chamonix y encontrarse con las imponentes montañas que debía atravesar, Myriam reconoció que sintió temor por lo que tenía por delante. “Cuando llegué al pueblo de Chamonix y vi las tremendas montañas, te digo, dije: ‘¿Dónde me inscribí? ¿Dónde estoy?’”, relató durante una entrevista en Siesta Perfecta.
Sin embargo, esa impresión inicial no cambió su objetivo. La salteña explicó que su pasión por las carreras de montaña fue el principal motor para afrontar el desafío. “A mí me apasiona hacer carreras en montañas, es algo que me llena de felicidad, me emociona”, sostuvo.
La competencia terminó siendo todavía más exigente de lo previsto debido al clima. Las tormentas y las intensas lluvias provocaron barro y derrumbes, por lo que la organización tuvo que modificar el circuito, sumando kilómetros y desniveles. “Fue una carrera muy dura, muy dura, con condiciones climáticas no tan lindas”, recordó Hollola.
A pesar de las dificultades, nunca pensó en abandonar. Durante el recorrido existían puestos de corte con tiempos límite que los corredores debían cumplir para poder continuar. “En ningún momento dije ‘acá dejo, aquí me quedo’. Mi idea era terminarla, siempre fui con el objetivo de terminarla”, aseguró.
Otro de los grandes desafíos fue atravesar toda la noche. Para Myriam, era la primera vez que participaba en una competencia que implicaba correr durante un día completo y una noche. Incluso había preparado una playlist para mantenerse despierta, aunque finalmente no necesitó utilizarla. “Era estar tan atento al camino, tan atento al lugar donde pisabas, una rama, una piedra o lo que sea”, explicó.
La concentración fue fundamental en un recorrido con sectores de cornisa, piedras, ramas y desniveles. Según contó, la atención que requería el terreno fue suficiente para mantenerla despierta durante toda la prueba. “No tuve necesidad de escuchar música porque era tanta la atención que tenías que tener en el camino que ni sueño me dio”, señaló.
Detrás de esta hazaña también existe una exigente rutina que Myriam debe compatibilizar con su profesión. Como odontóloga, organiza sus entrenamientos en distintos momentos del día para poder mantener ambas actividades. “Trato de distribuir las horas de entrenamiento a la mañana, a la siesta, para dedicarme a trabajar a la tarde”, explicó. Los fines de semana, en tanto, están destinados principalmente a los entrenamientos en el cerro.
El resultado estuvo muy por encima del objetivo inicial. De acuerdo con lo relatado por la corredora, participaron más de 1.000 personas y se registraron 467 abandonos debido a la dureza de la competencia. Hollola, en cambio, logró completar el recorrido de 108 kilómetros y terminó en el puesto 22 de su categoría, correspondiente a corredoras de entre 55 y 59 años.
Después de semejante esfuerzo, la salteña sabe que ahora toca recuperar fuerzas. “He quedado sin nafta”, bromeó al hablar de los días posteriores a la competencia. Su próximo objetivo, por el momento, es descansar durante varias semanas antes de comenzar a pensar en una nueva carrera.
Porque, aunque acaba de atravesar uno de los desafíos deportivos más exigentes de Europa, Myriam ya sabe que la próxima aventura llegará. “Uno siempre termina una carrera y ya está empezando a pensar en la próxima”, reconoció.